domingo, 7 de febrero de 2010

Shijing, nº 31

Shijing, nº 31

Cuando suenan atabales
brinco y salto con mis armas.
Ponen muro a las ciudades,
a mí sólo ir al Sur mandan.

En pos de Sun Zizhong vamos
a conquistar Chen y Song.
No volveremos, acaso;
triste llevo el corazón.

Aquí acampo, aquí me alojo,
aquí huyeron los caballos.
Por el monte en lo más hondo,
allí habremos de buscarlos.

En la vida y en la muerte
acá o allá, estoy contigo.
De la mano he de cogerte,
envejeceré contigo.

Suspiros al partir, ¡ay!
¡ay de mí, que ya no vivo!
Suspiros, ¡ay!, en verdad,
¡ay de mí, que no confío!


Es claro que se trata del lamento de un soldado enviado a una guerra entre estados feudales.
La penúltima estrofa es, dicen, una expresión típica de los votos matrimoniales. Algunos interpretan que la pronuncia el soldado, añorando a su esposa; otros, que la dice la esposa; por último, no falta quien piensa que se trata de un juramento de lealtad entre camaradas de armas: como razona Granet, siguiendo a antiguos comentadores, la lengua antigua no distinguía entre camarada y esposo, entre vasallo fiel y esposo fiel, entre amigo y amante.

La última estrofa es especialmente misteriosa. Cada traductor la interpreta a su manera:

!Ah! Nuestra ausencia se prolonga.
Ella no vive aquí a mi lado.
¡Ah! Estamos muy distanciados.
No nos es posible guardar la fidelidad prometida. (Elorduy)

Hélas! pour le temps d'une longue séparation! La vie nous est enlevée. Hélas! nos engagements! Il nous est impossible de les remplir. (Couvreur)

Oh, how far away, you do not keep me alive (i. e., support me); oh, how far apart, you do not continue with me (i. e., go on living with me). (Karlgren)

Alas for our bond!
It has not lasted even for our lifetime.
Alas for our troth!
You did not trust me (Waley)


     

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