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lunes, 8 de junio de 2009

Enjambres de exámenes

Del muy productivo verbo latino ágere se formó el compuesto exígere, que significa "expulsar" y muchas otras cosas (entre ellas, nuestro "exigir"); y de éste el sustantivo examen, exáminis, del que ahora nos ocupamos. Dos sentidos originarios tuvo, bien diferentes.

Por una parte, examen denotaba una "multitud de abejas con su maestra, que juntas salen de una colmena para formar otra colonia", o sea, un enjambre. Y, a poco que se piense, se caerá en la cuenta de que "enjambre" es exámine como "hombre" es hómine o "hambre" es fámine.

Los "enjambres" se mencionan desde los orígenes del castellano. Por ejemplo, así decía el Fuero de Plasencia a comienzos del s. XIV:

     "Si el enxambre exier [saliere] de un corcho e en otro entrare en que sean abexas, el sennor del baso conpre el enxambre por quinta de maravedi o lo ayan a medias."

Por otra parte, examen también significaba en latín "fiel de la balanza". De aquí, "acción de pesar", "acción de medir" y finalmente "examen", "consideración".

En estos últimos sentidos pasó tempranamente como cultismo al castellano; por ejemplo, un siglo después del Fuero de Plasencia dice el "Rimado de Palacio":

     Quando van a ordenarse, tanto que lleven plata,
     luego pasan examen sin ninguna barata.

Vuelve junio, el mes de exámenes. Los pedagogos, tecnoeducadores y bolonios (acepción segunda) pretenden reemplazarlos por flexibles y continuas "evaluaciones". Palabra que, en última instancia, remite al valere latino, o sea, a la fuerza física. ¿Qué será más fácil: medir el peso de un alumno o su vigor?

domingo, 1 de marzo de 2009

Alumnos y estudiantes

De la raíz indoeuropea *al- (asociada a la idea de "alimentar", "crecer") surgen el verbo latino alere con estos mismos significados y su antiguo participio mediopasivo alumnus ("que es alimentado", "que es hecho crecer"). Normalmente se emplea como sustantivo con los significados "niño de pecho", "esclavo nacido en la casa", "ahijado".
La palabra no es castiza en castellano; aparece en el s. XVI con el sentido de "cualquier persona criada o educada desde su niñez por alguno, respecto de éste." Poco a poco va tomando el sentido actual: "cualquier discípulo, respecto de su maestro, de la materia que está aprendiendo, o de la escuela, clase, colegio o Universidad donde estudia." En el Diccionario Histórico de la Academia, la primera cita en que aparece con este sentido es de D. Antonio de Solís (finales del s. XVII).
Así que, yendo al fondo de las cosas, alumno es "el que es alimentado"; y, cuando así son llamados los jóvenes que asisten a la universidad, en cierta forma se está diciendo que llegan a ella para ser (pasivamente) nutridos.

De la raíz indoeuropea *steu- (asociada a las ideas de "golpear", empujar") surgen el verbo latino studere ("ansiar", "esforzarse por", "ser diligente para") y su participio activo studens, studentis. En la época imperial, el verbo adquiere el significado de "estudiar". Y en bajo latín es sustituído por "studiare", de donde nacen nuestros estudiar y estudiante.
Así que, yendo al fondo de las cosas, estudiante es "el que se esfuerza"; y, cuando así son llamados los jóvenes que asisten a la universidad, en cierta forma se está diciendo que llegan a ella para (activamente) adquirir conocimientos y capacidades.

Por estas etimológicas razones, estudiante es palabra más conforme al modelo de enseñanza y aprendizaje que ahora se quiere establecer en la universidad europea. Y también la que se se está imponiendo en la prosa oficial... pero no por estas razones, me temo, sino por ser palabra que no varía con el género gramatical y, por tanto, preferible en necioespañol.