Shijing, nº 31
Cuando suenan atabales
brinco y salto con mis armas.
Ponen muro a las ciudades,
a mí sólo ir al Sur mandan.
En pos de Sun Zizhong vamos
a conquistar Chen y Song.
No volveremos, acaso;
triste llevo el corazón.
Aquí acampo, aquí me alojo,
aquí huyeron los caballos.
Por el monte en lo más hondo,
allí habremos de buscarlos.
En la vida y en la muerte
acá o allá, estoy contigo.
De la mano he de cogerte,
envejeceré contigo.
Suspiros al partir, ¡ay!
¡ay de mí, que ya no vivo!
Suspiros, ¡ay!, en verdad,
¡ay de mí, que no confío!
Es claro que se trata del lamento de un soldado enviado a una guerra entre estados feudales.
La penúltima estrofa es, dicen, una expresión típica de los votos matrimoniales. Algunos interpretan que la pronuncia el soldado, añorando a su esposa; otros, que la dice la esposa; por último, no falta quien piensa que se trata de un juramento de lealtad entre camaradas de armas: como razona Granet, siguiendo a antiguos comentadores, la lengua antigua no distinguía entre camarada y esposo, entre vasallo fiel y esposo fiel, entre amigo y amante.
La última estrofa es especialmente misteriosa. Cada traductor la interpreta a su manera:
!Ah! Nuestra ausencia se prolonga.
Ella no vive aquí a mi lado.
¡Ah! Estamos muy distanciados.
No nos es posible guardar la fidelidad prometida. (Elorduy)
Hélas! pour le temps d'une longue séparation! La vie nous est enlevée. Hélas! nos engagements! Il nous est impossible de les remplir. (Couvreur)
Oh, how far away, you do not keep me alive (i. e., support me); oh, how far apart, you do not continue with me (i. e., go on living with me). (Karlgren)
Alas for our bond!
It has not lasted even for our lifetime.
Alas for our troth!
You did not trust me (Waley)
domingo, 7 de febrero de 2010
domingo, 24 de enero de 2010
Shijing, nº 33
Shijing, nº 33
Volando van los faisanes,
con sus plumas y sus alas.
¡Ay! Mi propio corazón
estos dolores me causa.
Volando van los faisanes,
arriba y abajo cantan.
¡Ay! Mi señor, en verdad,
pesar me puso en el alma.
Veo otro día y su noche,
pensativa y apenada.
Dicen que el camino es largo.
¿Cuándo dirán su llegada?
De vosotros, caballeros,
la virtud es ignorada.
Quien ni envidia ni codicia
es bueno, ¿quién lo negara?
Dice Couvreur: "La femme d'un officier loue le calme, le dévouement de son mari, et soupire après son retour. Elle souhaite qu'il s'abstienne de tout mal, afin que le ciel le protège et le ramène sain et sauf."
Sea como fuere, los dos versos finales son citados en las Analectas 9.27 por Confucio, quien afirma que hace falta algo más para ser perfecto.
Volando van los faisanes,
con sus plumas y sus alas.
¡Ay! Mi propio corazón
estos dolores me causa.
Volando van los faisanes,
arriba y abajo cantan.
¡Ay! Mi señor, en verdad,
pesar me puso en el alma.
Veo otro día y su noche,
pensativa y apenada.
Dicen que el camino es largo.
¿Cuándo dirán su llegada?
De vosotros, caballeros,
la virtud es ignorada.
Quien ni envidia ni codicia
es bueno, ¿quién lo negara?
Dice Couvreur: "La femme d'un officier loue le calme, le dévouement de son mari, et soupire après son retour. Elle souhaite qu'il s'abstienne de tout mal, afin que le ciel le protège et le ramène sain et sauf."
Sea como fuere, los dos versos finales son citados en las Analectas 9.27 por Confucio, quien afirma que hace falta algo más para ser perfecto.
lunes, 16 de noviembre de 2009
Shijing, nº 51
Shijing, nº 51
Arco del cielo a levante,
nadie lo osa señalar.
De sus hermanos y padres
muy lejos la niña va.
A poniente las neblinas,
la lluvia no ha de cesar.
De sus hermanos y padres
muy lejos la niña va.
De tal condición es ella,
casarse es todo su afán.
Movediza desconoce
la eterna ley natural.
Según los comentadores, el poema es una crítica de las costumbres disipadas y de las uniones irregulares.
Arco del cielo a levante,
nadie lo osa señalar.
De sus hermanos y padres
muy lejos la niña va.
A poniente las neblinas,
la lluvia no ha de cesar.
De sus hermanos y padres
muy lejos la niña va.
De tal condición es ella,
casarse es todo su afán.
Movediza desconoce
la eterna ley natural.
Según los comentadores, el poema es una crítica de las costumbres disipadas y de las uniones irregulares.
domingo, 15 de noviembre de 2009
Poemas a la Mujer
o,
Es mi Filis instruida,
tanto, que aun sabe callar,
su hermosura es singular
y en todo, todo, es cumplida.
Siempre ha sabido tener
entre todos gran concepto...
¡Ay!, pero tiene un defecto
grandísimo: que es mujer.
( Pablo de Jérica)
Mujer hermosa no espero
encontrar sin tacha humana;
Eva tuvo su manzana,
las demás tienen su "pero".
( Juan de Iriarte)
Aquí yace una soltera
rica, hermosa y forastera,
que sordomuda nació...
¡Si la hubiera hallado yo!
( Francisco Martínez de la Rosa)
-A la mi dulce señora,
a la que entre todas bella
es de mis dichas estrella
y a todo el mundo enamora;
a la que me vuelve loco
y me aprisiona en sus redes,
¿no la conocen ustedes?
-No, señor. - Pues yo tampoco
( Vicente Rodríguez de Arellano)
¡Qué dicha es hallar un hombre
una mujer hacendosa,
casta, humilde, afable, hermosa
y de claro e ilustre nombre!
Cierto que es un grande bien
de alabar a boca llena
y no hallarla, mala o buena,
digo que es dicha también.
( Rafael José de Crespo)
Una mujer y una gata
domestico yo a la vez;
los arañazos que tengo
todos son de mi mujer.
( Manuel del Palacio)
Delirios de misoginia.
Es mi Filis instruida,
tanto, que aun sabe callar,
su hermosura es singular
y en todo, todo, es cumplida.
Siempre ha sabido tener
entre todos gran concepto...
¡Ay!, pero tiene un defecto
grandísimo: que es mujer.
( Pablo de Jérica)
Mujer hermosa no espero
encontrar sin tacha humana;
Eva tuvo su manzana,
las demás tienen su "pero".
( Juan de Iriarte)
Aquí yace una soltera
rica, hermosa y forastera,
que sordomuda nació...
¡Si la hubiera hallado yo!
( Francisco Martínez de la Rosa)
-A la mi dulce señora,
a la que entre todas bella
es de mis dichas estrella
y a todo el mundo enamora;
a la que me vuelve loco
y me aprisiona en sus redes,
¿no la conocen ustedes?
-No, señor. - Pues yo tampoco
( Vicente Rodríguez de Arellano)
¡Qué dicha es hallar un hombre
una mujer hacendosa,
casta, humilde, afable, hermosa
y de claro e ilustre nombre!
Cierto que es un grande bien
de alabar a boca llena
y no hallarla, mala o buena,
digo que es dicha también.
( Rafael José de Crespo)
Una mujer y una gata
domestico yo a la vez;
los arañazos que tengo
todos son de mi mujer.
( Manuel del Palacio)
miércoles, 11 de noviembre de 2009
¡Aja!: puntos rojos.
Creen los blogueros más pesimistas que aquello que escriben no es leído por nadie. En general, puede que lleven razón; pero si mencionan a Ramoncín (marca registrada) o a cualquier otro cliente del letrado Josep Coll pueden llevarse una (des)agradable sorpresa (otro día, si Mr. Google no nos expulsa tras este post, hablaremos de lo que significa "cliente").
En efecto, el sr. Coll y su bufete emplean la poderosa herramienta "Redpoints" (marca registrada, supongo; si ya estuviera registrada les sugiero cambiar el nombre por "Measles") que rastrea toda mención web de sus patrocinados y, si en su opinión no es suficientemente favorable, toman las medidas oportunas.
En sus propias palabras:
"Cuando una opinión se parapeta tras un supuesto de libertad de expresión, una vez catalogadas y localizados los responsables de su publicación, nuestro servicio utiliza todas las ideas disponibles para disuadir primero, convencer despues y finalmente, cuando nada funciona, negociar."
Lo que no explican es qué métodos de disuasión, persuasión y negociación emplean. Sería interesante saberlo, aunque supongo que se trata de secretos comerciales... Mejor pensado, prefiero no indagar mucho; como se dice en algunas películas, cuanto menos sepas, más vivirás.
El despacho AJA y el sr. Coll dominan, es claro, las técnicas informáticas y las jurídicas. En lo que parece que necesitan mejorar es en gramática castellana. Dicen en su página (acceso a las 23:54 del 12-10-2009, GMT+1):
"El entidad o persona perjudicada nos indicará en cada momento, los margenes para negociar en su nombre[...]"
Si no me equivoco, "entidad" es un sustantivo femenino; por otra parte, la coma tras "momento" es claramente expletiva. Dicho sea, por supuesto, desde un punto de vista meramente académico y sin el menor ánimo peyorativo.
En efecto, el sr. Coll y su bufete emplean la poderosa herramienta "Redpoints" (marca registrada, supongo; si ya estuviera registrada les sugiero cambiar el nombre por "Measles") que rastrea toda mención web de sus patrocinados y, si en su opinión no es suficientemente favorable, toman las medidas oportunas.
En sus propias palabras:
"Cuando una opinión se parapeta tras un supuesto de libertad de expresión, una vez catalogadas y localizados los responsables de su publicación, nuestro servicio utiliza todas las ideas disponibles para disuadir primero, convencer despues y finalmente, cuando nada funciona, negociar."
Lo que no explican es qué métodos de disuasión, persuasión y negociación emplean. Sería interesante saberlo, aunque supongo que se trata de secretos comerciales... Mejor pensado, prefiero no indagar mucho; como se dice en algunas películas, cuanto menos sepas, más vivirás.
El despacho AJA y el sr. Coll dominan, es claro, las técnicas informáticas y las jurídicas. En lo que parece que necesitan mejorar es en gramática castellana. Dicen en su página (acceso a las 23:54 del 12-10-2009, GMT+1):
"El entidad o persona perjudicada nos indicará en cada momento, los margenes para negociar en su nombre[...]"
Si no me equivoco, "entidad" es un sustantivo femenino; por otra parte, la coma tras "momento" es claramente expletiva. Dicho sea, por supuesto, desde un punto de vista meramente académico y sin el menor ánimo peyorativo.
lunes, 12 de octubre de 2009
Shijing, nº 163
Shijing, nº 163
Grandes flores, grandes flores
en el llano y el marjal.
Muchos hombres, muchos hombres
que dudan si llegarán.
Llevo potros y caballos,
aceitadas las seis riendas.
Al galope vamos raudos
demandando por doquiera.
Llevo brïosos caballos,
seis riendas como de seda.
Al galope vamos raudos
inquiriendo por doquiera.
De negras crines caballos,
bien húmedas las seis riendas.
Al galope vamos raudos,
indagando por doquiera.
Tordos llevo los caballos,
a la par van las seis riendas.
Al galope vamos raudos,
explorando por doquiera.
Grandes flores, grandes flores
en el llano y el marjal.
Muchos hombres, muchos hombres
que dudan si llegarán.
Llevo potros y caballos,
aceitadas las seis riendas.
Al galope vamos raudos
demandando por doquiera.
Llevo brïosos caballos,
seis riendas como de seda.
Al galope vamos raudos
inquiriendo por doquiera.
De negras crines caballos,
bien húmedas las seis riendas.
Al galope vamos raudos,
indagando por doquiera.
Tordos llevo los caballos,
a la par van las seis riendas.
Al galope vamos raudos,
explorando por doquiera.
domingo, 11 de octubre de 2009
Designios y diseños
La raíz indoeuropea sekw va asociada a las ideas de "seguir, ir detrás". De ella se supone que proviene la palabra latina signum, cuyo sentido primero debía de ser "aquello que es seguido", de donde "enseña militar" y, finalmente, en general cualquier "marca, señal". A partir de signum se formó el verbo designare , con los sentidos "marcar, trazar" y muchos otros, entre los que citaremos "dibujar" y "ordenar, arreglar, disponer".
Según Meyer-Lübke, sólo en portugués (desenhar) y en italiano (disegnare) se conservó la palabra. A comienzos del s. XVI "disegnare" y su derivado disegno pasaron con gran éxito del italiano a las restantes lenguas europeas. En lo que se refiere al castellano, Juan de Valdés reconoce el préstamo en el "Diálogo de la lengua" (hacia 1535): "De la lengua italiana desseo poderme aprovechar para la lengua castellana destos vocablos: ... deseñar y deseño..." Y en esta forma (deseño) encontramos la palabra en algunos textos del s. XVI, aunque es mucho más frecuente la variante diseño.
Pero la cuestión es algo más complicada. Por vía culta, desde mediados del s. XIV se había tomado del latín el verbo designar, con varios de sus sentidos: "fincados que ouieron los tochos por señales pora designar et departir la tierra..."; "vino el tiempo de designar cónsules..."; "designar día para oír sentencia..." Pronto de "designar" se formó designio (palabra que, por cierto, no corresponde en latín a ningún **designium, palabra inexistente tanto en el latín clásico como en el medieval.)
Y, para mayor confusión y quizás por influjo del portugués, también podemos encontrar la variante desiño, como en esta carta de Cristóbal Colón a su hijo:
"...se pudía haver muy mayor cantidad, si Satanás non lo esturbara en me empidir mi desiño".
Así que en el s. XVI tenemos deseño, diseño, desiño y designio. En unas cuantas décadas el azar y la necesidad pusieron la mano y la cosa se simplificó: deseño y desiño se guardaron en el baúl de los arcaísmos y designio y diseño tomaron cada uno un papel diferente en el juego de la lengua, como se refleja en las definiciones del diccionario académico de 1791:
DISEÑO. Plan, traza, delineación sobre superficie para formar algún edificio o figura.
DESIGNIO. Pensamiento, idea, determinación del entendimiento.
Claro que el mismo diccionario de 1791 dice:
DISEÑO. Anticuado. Lo mismo que Designio.
Hoy, el diccionario académico mantiene la vieja definición de "designio", pero se ve obligado a ampliar considerablemente la definición de "diseño":
DISEÑO. Traza o delineación de un edificio o de una figura. 2. Proyecto, plan. 3. Concepción original de un objeto u obra destinados a la producción en serie. 4. Forma de cada uno de estos objetos. 5. Descripción o bosquejo verbal de algo. 6. Disposición de manchas, colores o dibujos que caracterizan exteriormente a diversos animales y plantas.
Y es que el ámbito del diseño en nuestros días es extensísimo: desde el presunto diseño inteligente que tanto excita los débiles nervios de los humanistas seculares hasta el diseño web que, en la mayoría de los casos, nadie osará atribuir a una Inteligencia Superior.
Según Meyer-Lübke, sólo en portugués (desenhar) y en italiano (disegnare) se conservó la palabra. A comienzos del s. XVI "disegnare" y su derivado disegno pasaron con gran éxito del italiano a las restantes lenguas europeas. En lo que se refiere al castellano, Juan de Valdés reconoce el préstamo en el "Diálogo de la lengua" (hacia 1535): "De la lengua italiana desseo poderme aprovechar para la lengua castellana destos vocablos: ... deseñar y deseño..." Y en esta forma (deseño) encontramos la palabra en algunos textos del s. XVI, aunque es mucho más frecuente la variante diseño.
Pero la cuestión es algo más complicada. Por vía culta, desde mediados del s. XIV se había tomado del latín el verbo designar, con varios de sus sentidos: "fincados que ouieron los tochos por señales pora designar et departir la tierra..."; "vino el tiempo de designar cónsules..."; "designar día para oír sentencia..." Pronto de "designar" se formó designio (palabra que, por cierto, no corresponde en latín a ningún **designium, palabra inexistente tanto en el latín clásico como en el medieval.)
Y, para mayor confusión y quizás por influjo del portugués, también podemos encontrar la variante desiño, como en esta carta de Cristóbal Colón a su hijo:
"...se pudía haver muy mayor cantidad, si Satanás non lo esturbara en me empidir mi desiño".
Así que en el s. XVI tenemos deseño, diseño, desiño y designio. En unas cuantas décadas el azar y la necesidad pusieron la mano y la cosa se simplificó: deseño y desiño se guardaron en el baúl de los arcaísmos y designio y diseño tomaron cada uno un papel diferente en el juego de la lengua, como se refleja en las definiciones del diccionario académico de 1791:
DISEÑO. Plan, traza, delineación sobre superficie para formar algún edificio o figura.
DESIGNIO. Pensamiento, idea, determinación del entendimiento.
Claro que el mismo diccionario de 1791 dice:
DISEÑO. Anticuado. Lo mismo que Designio.
Hoy, el diccionario académico mantiene la vieja definición de "designio", pero se ve obligado a ampliar considerablemente la definición de "diseño":
DISEÑO. Traza o delineación de un edificio o de una figura. 2. Proyecto, plan. 3. Concepción original de un objeto u obra destinados a la producción en serie. 4. Forma de cada uno de estos objetos. 5. Descripción o bosquejo verbal de algo. 6. Disposición de manchas, colores o dibujos que caracterizan exteriormente a diversos animales y plantas.
Y es que el ámbito del diseño en nuestros días es extensísimo: desde el presunto diseño inteligente que tanto excita los débiles nervios de los humanistas seculares hasta el diseño web que, en la mayoría de los casos, nadie osará atribuir a una Inteligencia Superior.
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