Creen los blogueros más pesimistas que aquello que escriben no es leído por nadie. En general, puede que lleven razón; pero si mencionan a Ramoncín (marca registrada) o a cualquier otro cliente del letrado Josep Coll pueden llevarse una (des)agradable sorpresa (otro día, si Mr. Google no nos expulsa tras este post, hablaremos de lo que significa "cliente").
En efecto, el sr. Coll y su bufete emplean la poderosa herramienta "Redpoints" (marca registrada, supongo; si ya estuviera registrada les sugiero cambiar el nombre por "Measles") que rastrea toda mención web de sus patrocinados y, si en su opinión no es suficientemente favorable, toman las medidas oportunas.
En sus propias palabras:
"Cuando una opinión se parapeta tras un supuesto de libertad de expresión, una vez catalogadas y localizados los responsables de su publicación, nuestro servicio utiliza todas las ideas disponibles para disuadir primero, convencer despues y finalmente, cuando nada funciona, negociar."
Lo que no explican es qué métodos de disuasión, persuasión y negociación emplean. Sería interesante saberlo, aunque supongo que se trata de secretos comerciales... Mejor pensado, prefiero no indagar mucho; como se dice en algunas películas, cuanto menos sepas, más vivirás.
El despacho AJA y el sr. Coll dominan, es claro, las técnicas informáticas y las jurídicas. En lo que parece que necesitan mejorar es en gramática castellana. Dicen en su página (acceso a las 23:54 del 12-10-2009, GMT+1):
"El entidad o persona perjudicada nos indicará en cada momento, los margenes para negociar en su nombre[...]"
Si no me equivoco, "entidad" es un sustantivo femenino; por otra parte, la coma tras "momento" es claramente expletiva. Dicho sea, por supuesto, desde un punto de vista meramente académico y sin el menor ánimo peyorativo.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
lunes, 12 de octubre de 2009
Shijing, nº 163
Shijing, nº 163
Grandes flores, grandes flores
en el llano y el marjal.
Muchos hombres, muchos hombres
que dudan si llegarán.
Llevo potros y caballos,
aceitadas las seis riendas.
Al galope vamos raudos
demandando por doquiera.
Llevo brïosos caballos,
seis riendas como de seda.
Al galope vamos raudos
inquiriendo por doquiera.
De negras crines caballos,
bien húmedas las seis riendas.
Al galope vamos raudos,
indagando por doquiera.
Tordos llevo los caballos,
a la par van las seis riendas.
Al galope vamos raudos,
explorando por doquiera.
Grandes flores, grandes flores
en el llano y el marjal.
Muchos hombres, muchos hombres
que dudan si llegarán.
Llevo potros y caballos,
aceitadas las seis riendas.
Al galope vamos raudos
demandando por doquiera.
Llevo brïosos caballos,
seis riendas como de seda.
Al galope vamos raudos
inquiriendo por doquiera.
De negras crines caballos,
bien húmedas las seis riendas.
Al galope vamos raudos,
indagando por doquiera.
Tordos llevo los caballos,
a la par van las seis riendas.
Al galope vamos raudos,
explorando por doquiera.
domingo, 11 de octubre de 2009
Designios y diseños
La raíz indoeuropea sekw va asociada a las ideas de "seguir, ir detrás". De ella se supone que proviene la palabra latina signum, cuyo sentido primero debía de ser "aquello que es seguido", de donde "enseña militar" y, finalmente, en general cualquier "marca, señal". A partir de signum se formó el verbo designare , con los sentidos "marcar, trazar" y muchos otros, entre los que citaremos "dibujar" y "ordenar, arreglar, disponer".
Según Meyer-Lübke, sólo en portugués (desenhar) y en italiano (disegnare) se conservó la palabra. A comienzos del s. XVI "disegnare" y su derivado disegno pasaron con gran éxito del italiano a las restantes lenguas europeas. En lo que se refiere al castellano, Juan de Valdés reconoce el préstamo en el "Diálogo de la lengua" (hacia 1535): "De la lengua italiana desseo poderme aprovechar para la lengua castellana destos vocablos: ... deseñar y deseño..." Y en esta forma (deseño) encontramos la palabra en algunos textos del s. XVI, aunque es mucho más frecuente la variante diseño.
Pero la cuestión es algo más complicada. Por vía culta, desde mediados del s. XIV se había tomado del latín el verbo designar, con varios de sus sentidos: "fincados que ouieron los tochos por señales pora designar et departir la tierra..."; "vino el tiempo de designar cónsules..."; "designar día para oír sentencia..." Pronto de "designar" se formó designio (palabra que, por cierto, no corresponde en latín a ningún **designium, palabra inexistente tanto en el latín clásico como en el medieval.)
Y, para mayor confusión y quizás por influjo del portugués, también podemos encontrar la variante desiño, como en esta carta de Cristóbal Colón a su hijo:
"...se pudía haver muy mayor cantidad, si Satanás non lo esturbara en me empidir mi desiño".
Así que en el s. XVI tenemos deseño, diseño, desiño y designio. En unas cuantas décadas el azar y la necesidad pusieron la mano y la cosa se simplificó: deseño y desiño se guardaron en el baúl de los arcaísmos y designio y diseño tomaron cada uno un papel diferente en el juego de la lengua, como se refleja en las definiciones del diccionario académico de 1791:
DISEÑO. Plan, traza, delineación sobre superficie para formar algún edificio o figura.
DESIGNIO. Pensamiento, idea, determinación del entendimiento.
Claro que el mismo diccionario de 1791 dice:
DISEÑO. Anticuado. Lo mismo que Designio.
Hoy, el diccionario académico mantiene la vieja definición de "designio", pero se ve obligado a ampliar considerablemente la definición de "diseño":
DISEÑO. Traza o delineación de un edificio o de una figura. 2. Proyecto, plan. 3. Concepción original de un objeto u obra destinados a la producción en serie. 4. Forma de cada uno de estos objetos. 5. Descripción o bosquejo verbal de algo. 6. Disposición de manchas, colores o dibujos que caracterizan exteriormente a diversos animales y plantas.
Y es que el ámbito del diseño en nuestros días es extensísimo: desde el presunto diseño inteligente que tanto excita los débiles nervios de los humanistas seculares hasta el diseño web que, en la mayoría de los casos, nadie osará atribuir a una Inteligencia Superior.
Según Meyer-Lübke, sólo en portugués (desenhar) y en italiano (disegnare) se conservó la palabra. A comienzos del s. XVI "disegnare" y su derivado disegno pasaron con gran éxito del italiano a las restantes lenguas europeas. En lo que se refiere al castellano, Juan de Valdés reconoce el préstamo en el "Diálogo de la lengua" (hacia 1535): "De la lengua italiana desseo poderme aprovechar para la lengua castellana destos vocablos: ... deseñar y deseño..." Y en esta forma (deseño) encontramos la palabra en algunos textos del s. XVI, aunque es mucho más frecuente la variante diseño.
Pero la cuestión es algo más complicada. Por vía culta, desde mediados del s. XIV se había tomado del latín el verbo designar, con varios de sus sentidos: "fincados que ouieron los tochos por señales pora designar et departir la tierra..."; "vino el tiempo de designar cónsules..."; "designar día para oír sentencia..." Pronto de "designar" se formó designio (palabra que, por cierto, no corresponde en latín a ningún **designium, palabra inexistente tanto en el latín clásico como en el medieval.)
Y, para mayor confusión y quizás por influjo del portugués, también podemos encontrar la variante desiño, como en esta carta de Cristóbal Colón a su hijo:
"...se pudía haver muy mayor cantidad, si Satanás non lo esturbara en me empidir mi desiño".
Así que en el s. XVI tenemos deseño, diseño, desiño y designio. En unas cuantas décadas el azar y la necesidad pusieron la mano y la cosa se simplificó: deseño y desiño se guardaron en el baúl de los arcaísmos y designio y diseño tomaron cada uno un papel diferente en el juego de la lengua, como se refleja en las definiciones del diccionario académico de 1791:
DISEÑO. Plan, traza, delineación sobre superficie para formar algún edificio o figura.
DESIGNIO. Pensamiento, idea, determinación del entendimiento.
Claro que el mismo diccionario de 1791 dice:
DISEÑO. Anticuado. Lo mismo que Designio.
Hoy, el diccionario académico mantiene la vieja definición de "designio", pero se ve obligado a ampliar considerablemente la definición de "diseño":
DISEÑO. Traza o delineación de un edificio o de una figura. 2. Proyecto, plan. 3. Concepción original de un objeto u obra destinados a la producción en serie. 4. Forma de cada uno de estos objetos. 5. Descripción o bosquejo verbal de algo. 6. Disposición de manchas, colores o dibujos que caracterizan exteriormente a diversos animales y plantas.
Y es que el ámbito del diseño en nuestros días es extensísimo: desde el presunto diseño inteligente que tanto excita los débiles nervios de los humanistas seculares hasta el diseño web que, en la mayoría de los casos, nadie osará atribuir a una Inteligencia Superior.
domingo, 6 de septiembre de 2009
Shijing, nº 219
Shijing, nº 219
Zumban las moscas verdes,
pósanse en los bardales.
No creáis, buen caballero,
de malsines falsedades.
Zumban las moscas verdes,
pósanse en los zarzales.
Desaforados malsines
la discordia al reino traen.
Zumban las moscas verdes,
pósanse en el ramaje.
Desaforados malsines
con vos quieren enredarme.
A. Waley señala que el significado de la última línea es incierto. Él traduce:
"Slanderers are very wicked; They have joined the two of us."
y se pregunta: "¿Unidos nuestros nombres en el escándalo? Este poema puede ser, por supuesto, amoroso."
El P. Couvreur traduce por su parte:
"Le calomniateur ne connaît pas de bornes ; il mettrait le désaccord entre vous et moi."
Y el sapientísimo B. Karlgren:
"the slenderous men are reckless, they (entangle us two =) brings us two in conflict."
Nuestro P. Elorduy aprovecha la polisemia de "enredar":
"No hay barreras para los calumniadores. Enredarnos quieren a ti y a mí."
Zumban las moscas verdes,
pósanse en los bardales.
No creáis, buen caballero,
de malsines falsedades.
Zumban las moscas verdes,
pósanse en los zarzales.
Desaforados malsines
la discordia al reino traen.
Zumban las moscas verdes,
pósanse en el ramaje.
Desaforados malsines
con vos quieren enredarme.
A. Waley señala que el significado de la última línea es incierto. Él traduce:
"Slanderers are very wicked; They have joined the two of us."
y se pregunta: "¿Unidos nuestros nombres en el escándalo? Este poema puede ser, por supuesto, amoroso."
El P. Couvreur traduce por su parte:
"Le calomniateur ne connaît pas de bornes ; il mettrait le désaccord entre vous et moi."
Y el sapientísimo B. Karlgren:
"the slenderous men are reckless, they (entangle us two =) brings us two in conflict."
Nuestro P. Elorduy aprovecha la polisemia de "enredar":
"No hay barreras para los calumniadores. Enredarnos quieren a ti y a mí."
domingo, 30 de agosto de 2009
Shijing, nº 119
Shijing, nº 119
Señero crece el peral,
verdes sus hojas están,
solo voy en mi vagar.
¿Acaso ya más no hay hombres
aunque sean de otro padre?
¡Ay, caminante! ¿Por qué
luego no me acompañaste?
Señero crece el peral,
frescas sus hojas están,
solo voy con mi pesar.
¿Acaso ya más no hay hombres
siquiera de otro linaje?
¡Ay, caminante! ¿Por qué
entonces no me ayudaste?
Señero crece el peral,
verdes sus hojas están,
solo voy en mi vagar.
¿Acaso ya más no hay hombres
aunque sean de otro padre?
¡Ay, caminante! ¿Por qué
luego no me acompañaste?
Señero crece el peral,
frescas sus hojas están,
solo voy con mi pesar.
¿Acaso ya más no hay hombres
siquiera de otro linaje?
¡Ay, caminante! ¿Por qué
entonces no me ayudaste?
miércoles, 26 de agosto de 2009
Shijing, nº 12
Shijing, nº 12
De la urraca el nido es,
está la tórtola en él.
Esta niña que se casa,
cien carrozas la agasajan.
De la urraca el nido es,
la tórtola anida en él.
Esta niña que se casa,
cien carrozas la acompañan.
De la urraca el nido es,
la tórtola vive en él.
Esta niña que se casa,
cien carrozas la engalanan.
Waley escribe "cuco" en lugar de "tórtola". Según dice, los chinos creían que era un honor para otros pájaros criar las crias del cuco; en este poema se estaría comparando a la novia que entra en su nueva familia con una cria de cuco.
De la urraca el nido es,
está la tórtola en él.
Esta niña que se casa,
cien carrozas la agasajan.
De la urraca el nido es,
la tórtola anida en él.
Esta niña que se casa,
cien carrozas la acompañan.
De la urraca el nido es,
la tórtola vive en él.
Esta niña que se casa,
cien carrozas la engalanan.
Waley escribe "cuco" en lugar de "tórtola". Según dice, los chinos creían que era un honor para otros pájaros criar las crias del cuco; en este poema se estaría comparando a la novia que entra en su nueva familia con una cria de cuco.
La permutación de Daniel
Entre la veintena escasa de poemas que se conservan del trovador Arnaut Daniel, aquel que comienza Lo ferm voler q'el cor m'intra (el firme querer que me entra en el corazón) (aquí, y aquí, cantado) es uno de los más celebrados de todas las literaturas romances.
Lo ferm voler es la primera sextina que se conoce. Una sextina es una composición poética formada por 39 versos: seis estrofas de seis versos cada una, más una contera final de tres versos. Aquí se puede leer una sextina de Fernando de Herrera, alias el Divino.
Cada verso de la primera estrofa de la sextina acaba en una palabra (de dos sílabas y acentuación llana) diferente. Denotemos estas seis palabras (llamadas palabras rima) por las letras ABCDEF. Pues bien, estas mismas palabras rima se emplean en las restantes estrofas de la sextina para acabar cada verso; pero en cada estrofa el orden en que aparecen es diferente. Así, en la segunda estrofa los versos acaban en la forma FAEBDC; en la tercera, CFDABE; etc.
Las seis permutaciones de las palabras rima que van apareciendo en la sextina no son arbitrarias; toda sextina debe emplear el mismo esquema que aparece en "Lo ferm voler", resultante de ir aplicando sucesivamente la permutación (124536).
(Nota: el conjunto de permutaciones de seis elementos (en nuestro caso, de las seis palabras rima) es llamado por los sabios el grupo simétrico S6. La forma más cómoda de representar una permutación de los números {1, 2, 3, 4, 5, 6} es la siguiente: empezamos escribiendo en una lista el 1; a continuación, el elemento X a cuyo lugar llevamos el 1; a continuación, el elemento Y a cuyo lugar llevamos X;... y así sucesivamente, hasta que alcancemos de nuevo el 1. Si aún quedan números que no han aparecido, hacemos lo mismo empezando por el primero de ellos. Por ejemplo, si permutamos 1 por 3, 2 por 1, 3 por 2, 4 por 5 y 5 por 4, escribiremos para representarlo (1 3 2) (4 5), lo que podemos leer como "lleva el primer elemento al tercer lugar, el tercer elemento al segundo lugar y el segundo elemento al primer lugar; y lleva el cuarto elemento al quinto lugar y el quinto elemento al cuarto lugar." Así que (124536) significa "lleva el primer elemento al segundo lugar, el segundo al cuarto, el cuarto al quinto, el quinto al tercero, el tercero al sexto y el sexto al primero.")
Arnaut Daniel quería un elemento g de S6 tal que al ir aplicándolo 0, 1, 2, ..., 5 veces se obtuvieran distintas permutaciones de las palabras rima, hasta llegar de nuevo a obtener ABCDEF en la sexta aplicación (que ya no llega a producirse), y de forma que una palabra rima no apareciese dos veces en la misma posición. Para ello es necesario que g conste de un solo ciclo de longitud 6, g = (1 x y z u v). Ello nos deja 5!=120 posibilidades diferentes.
Pero, además, las estrofas habían de ser capcaudadas, es decir, la última palabra rima de una estrofa es la primera palabra rima de la siguiente estrofa, o sea, g(6)=1. Ello impone que el ciclo sea de la forma (1 x y z u 6), lo cual nos deja 4!=24 posibilidades diferentes.
Entre éstas Arnaut Daniel eligió (124536). ¿Por qué? Es obvio que alguna de las no elegidas hubiera originado cierta pesadez, por ejemplo, (123456). Pero, ¿por qué aquella en concreto? Ana Nuño dice que Martín de Riquer dice que Paolo Canettieri dice que la elección vino dada por la inmoderada afición del trovador al juego de dados (parece ser que el Arnaut era lo que hoy llamaríamos un ludópata, como Góngora, Dostoievskii y tantos otros genios de la literatura.)
Si esta hipótesis es correcta, Arnaut debió de pensar bastante antes de dar con su solución. Por ejemplo, ninguna rotación de un dado puede generar seis configuraciones diferentes (a lo sumo, generará cuatro). Pero el siguiente proceso sí puede haber inspirado a Daniel: al poner un dado sobre una mesa, apoyado sobre la cara del seis, veremos que el uno queda arriba y en los lados, en el sentido de las agujas del reloj, el dos, el cuatro, el cinco y el tres. Si escribimos ahora el seis en la posición del uno, el uno en la posición del dos, y movemos en círculo las restantes etiquetas, obtenemos precisamente la permutación de Daniel.
Lo ferm voler es la primera sextina que se conoce. Una sextina es una composición poética formada por 39 versos: seis estrofas de seis versos cada una, más una contera final de tres versos. Aquí se puede leer una sextina de Fernando de Herrera, alias el Divino.
Cada verso de la primera estrofa de la sextina acaba en una palabra (de dos sílabas y acentuación llana) diferente. Denotemos estas seis palabras (llamadas palabras rima) por las letras ABCDEF. Pues bien, estas mismas palabras rima se emplean en las restantes estrofas de la sextina para acabar cada verso; pero en cada estrofa el orden en que aparecen es diferente. Así, en la segunda estrofa los versos acaban en la forma FAEBDC; en la tercera, CFDABE; etc.
Las seis permutaciones de las palabras rima que van apareciendo en la sextina no son arbitrarias; toda sextina debe emplear el mismo esquema que aparece en "Lo ferm voler", resultante de ir aplicando sucesivamente la permutación (124536).
(Nota: el conjunto de permutaciones de seis elementos (en nuestro caso, de las seis palabras rima) es llamado por los sabios el grupo simétrico S6. La forma más cómoda de representar una permutación de los números {1, 2, 3, 4, 5, 6} es la siguiente: empezamos escribiendo en una lista el 1; a continuación, el elemento X a cuyo lugar llevamos el 1; a continuación, el elemento Y a cuyo lugar llevamos X;... y así sucesivamente, hasta que alcancemos de nuevo el 1. Si aún quedan números que no han aparecido, hacemos lo mismo empezando por el primero de ellos. Por ejemplo, si permutamos 1 por 3, 2 por 1, 3 por 2, 4 por 5 y 5 por 4, escribiremos para representarlo (1 3 2) (4 5), lo que podemos leer como "lleva el primer elemento al tercer lugar, el tercer elemento al segundo lugar y el segundo elemento al primer lugar; y lleva el cuarto elemento al quinto lugar y el quinto elemento al cuarto lugar." Así que (124536) significa "lleva el primer elemento al segundo lugar, el segundo al cuarto, el cuarto al quinto, el quinto al tercero, el tercero al sexto y el sexto al primero.")
Arnaut Daniel quería un elemento g de S6 tal que al ir aplicándolo 0, 1, 2, ..., 5 veces se obtuvieran distintas permutaciones de las palabras rima, hasta llegar de nuevo a obtener ABCDEF en la sexta aplicación (que ya no llega a producirse), y de forma que una palabra rima no apareciese dos veces en la misma posición. Para ello es necesario que g conste de un solo ciclo de longitud 6, g = (1 x y z u v). Ello nos deja 5!=120 posibilidades diferentes.
Pero, además, las estrofas habían de ser capcaudadas, es decir, la última palabra rima de una estrofa es la primera palabra rima de la siguiente estrofa, o sea, g(6)=1. Ello impone que el ciclo sea de la forma (1 x y z u 6), lo cual nos deja 4!=24 posibilidades diferentes.
Entre éstas Arnaut Daniel eligió (124536). ¿Por qué? Es obvio que alguna de las no elegidas hubiera originado cierta pesadez, por ejemplo, (123456). Pero, ¿por qué aquella en concreto? Ana Nuño dice que Martín de Riquer dice que Paolo Canettieri dice que la elección vino dada por la inmoderada afición del trovador al juego de dados (parece ser que el Arnaut era lo que hoy llamaríamos un ludópata, como Góngora, Dostoievskii y tantos otros genios de la literatura.)
Si esta hipótesis es correcta, Arnaut debió de pensar bastante antes de dar con su solución. Por ejemplo, ninguna rotación de un dado puede generar seis configuraciones diferentes (a lo sumo, generará cuatro). Pero el siguiente proceso sí puede haber inspirado a Daniel: al poner un dado sobre una mesa, apoyado sobre la cara del seis, veremos que el uno queda arriba y en los lados, en el sentido de las agujas del reloj, el dos, el cuatro, el cinco y el tres. Si escribimos ahora el seis en la posición del uno, el uno en la posición del dos, y movemos en círculo las restantes etiquetas, obtenemos precisamente la permutación de Daniel.
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